13.04.11
CONVIRTIENDO LAS CAPACIDADES DE LA ORGANIZACIÓN EN RESULTADOS: LA ORGANIZACIÓN INTELIGENTE
En un entorno altamente competitivo, las empresas se ven obligadas a generar y conseguir ventajas competitivas duraderas. Generalmente estas se asocian a las capacidades de su personal y sus procesos, identificando estas capacidades con las operaciones, pero no suele ser tan habitual que las identifiquen en su conjunto como fuerzas que generan diferencias positivas y distinción del negocio que pueda ser percibida y valorada por el mercado objetivo.
En el entorno competitivo de hoy es más que conveniente que una empresa sea "buena en lo que hace" y que además posea habilidades manifiestas que le permitan destacarse entre sus competidores.
Los modelos de gestión habituales en ocasiones pueden fallar debido a dos factores principales:
1.- No compartir una visión de futuro y una filosofía de gestión a nivel global
2.- El desconocimiento de la influencia de las emociones en las actuaciones.
¿Esto que supone en la práctica? Sencillamente que no suele ser suficiente montar una infraestructura y unas pautas de gestión. Existen aspectos intangibles que condicionan enormemente las posibilidades de éxito de una organización y que en muchas ocasiones se configuran como fuerzas diferenciadoras que se constituyen en ventajas competitivas.
LA ORGANIZACIÓN INTELIGENTE COMO RESPUESTA
Una organización inteligente es aquella que construye una filosofía de gestión que es compartida en todos sus niveles y que se mantiene en constante alimentación con su interior (sus propios trabajadores y colaboradores) así como con su exterior (clientes, proveedores, etc.)
¿Cómo conseguir que una organización sea inteligente?
Podemos distinguir dos tipos de capacidades:
Operacionales - Emocionales
Las capacidades operacionales nos llevarán a realizar las operaciones debidas para crear:
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Una filosofía de gestión
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Desarrollar el perfil de la organización
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Definir una visión y una misión, así como la cultura de la empresa.
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Definición de competencias: nivel de calidad y de organización esperado.
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Desarrollo e implantación de un plan estratégico.
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Extensión de la filosofía de gestión a todas las áreas y niveles de la empresa.
Sin embargo aun teniendo todo lo anterior ¿cómo lograremos que se pueda gestionar con éxito?
Aquí es donde aparecen las capacidades emocionales:
En los últimos tiempos se ha acuñado el término Inteligencia Emocional para describir la forma en la que tenemos de interactuar con el mundo que nos rodea, que tiene muy en cuenta el mundo de los sentimientos y que engloba habilidades tales como el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia, la agilidad mental, etc.
Estas cualidades resultan indispensables para que la parte personal y la parte operacional sean compatibles y por tanto acaben generando valor en la organización y compromiso en sus participantes.
Si bien es habitualmente aceptada la necesidad de gestionar adecuadamente los recursos materiales de la empresa, no siempre es igualmente apreciada la necesidad de gestionar emocionalmente la empresa.
Sin embargo, la realidad es tozuda: Desde el punto de vista del éxito estratégico, sin una adecuada gestión emocional no se podrá implantar cabalmente una optima gestión empresarial.
Juan Antono González MartínezLADEjuanantonio@fusioncomunicacion.es

